sábado, 8 de agosto de 2020

Todos los seres humanos venimos del mismo creador. Todos los hermanos venimos de una misma madre o de un mismo padre, a veces somos hermanos de padre o de madre, pero somos hermanos.

Todos los seres humanos deberíamos comportarnos como hermanos, y amaos unos a otros es la regla por excelencia para que la humanidad funcione de mejor manera.

Las familias siguen siendo por naturaleza, la célula fundamental de la sociedad. Una familia funcional, con valores y principios entre sus miembros debería aportar valores y principios a la sociedad.


No se explica que familias bien consolidadas en valores y principios y bien formadas lleguen a las discordias internas, que hacen dudar la crianza que se les ha dado.

Una excusa muy común ante discordias familiares, es; que en toda familia existe una oveja negra; pero que se puede decir, cuando esa oveja no es la negra, sino la blanca, de la que menos se espera determinada situación?

En la historia de la humanidad se presentan diferentes sentimientos entre las personas, como la envidia, odio, avaricia, codicia, humillaciones, sadismo o masoquismo, entre otros sentimientos o deseos incontrolables por las personas.

Estos sentimientos y deseos incontrolables también se ven en las familias, los cuales no se explican cuando todos somos hermanos y criados bajo un mismo techo y bajo unas mismas normas.

No se sabe exactamente donde se puede encontrar la falla o la causa de que salga una persona con sentimientos de esa naturaleza.

Estos sentimientos y deseos negativos para las personas se presentan en las clases altas, medias y bajas de la sociedad, pobres y ricos, sufren de estos males deseos, lo cual hace que se pierda la buena convivencia y la armonía, bien sea familiar o dentro de la sociedad.

Un pobre puede envidiar un determinado bien material al cual no puede tener acceso, pero un rico también puede envidiar algún bien material de otro rico sabiendo también que lo puede adquirir.

Un hermano de sangre envidia, odia o tiene un sentimiento negativo hacia otro hermano. Hermanos que se odian a muerte por hechos generacionales y no lo pueden cortar.

Como podemos ver es incontrolable que dentro de la sociedad o de la familia se presenten estos sentimientos o deseos entre las personas.

No se trata de pobres y ricos, de tener o no tener valores, se trata más bien de tener amor por la humanidad.

La Biblia dice Amar a Dios sobre todas la cosas y Ama a tu prójimo como a ti mismo, y es lo que menos hace la gente, tan fácil de decir pero tan difícil de cumplir.

De cumplirse estos dos mandamientos, la convivencia entre las personas fuese excelente, en perfecta armonía y comunión con Dios.

La gente tiene a Dios en la boca menos en sus corazones, utiliza a Dios solo para pedirle beneficios, pero no para conocerlo o acercarse a él de todo corazón y ahí es donde se producen las fallas.

La única manera de eliminar los sentimientos o deseos negativos hacia los hermanos o hacia las personas, es teniendo una vida de comunión con Dios, pero una vida sincera y honesta.

Mucha gente está acostumbrada a vivir en adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, las cuales no le agradan a Dios y a la final destruyen a las personas. Gálatas: 5:19.

Las personas debemos cambiar, pero no el aspecto físico, eso nadie lo podrá cambiar, así lo hizo Dios y así debe quedarse, más sin embargo existen personas que recurren a la cirugía plástica, cuando deben recurrir es a una cirugía espiritual.

El ser humano fuese más humano si la convivencia estuviese enmarcada en el amor, el gozo, la paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, sin envidiarnos unos a otros. Gálatas 5:22

No tiene ningún sentido que entre hermanos bien sea familiar o dentro de la sociedad existan discordias enmarcadas entre estos sentimientos negativos, los cuales hacen destruir el vínculo de amor para lo cual fuimos hechos y no nos conducen a ninguna parte, solo a resentirnos entre los humanos y perder la oportunidad de aprovechar la vida.

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