viernes, 9 de febrero de 2018

La emoción puede definirse como una alteración o variación del ánimo de una persona. Esta alteración o variación del ánimo puede ser efímera como profunda o en muchos casos prolongada. Todo depende de cómo la persona controle su mente. Si una persona se altera ante cualquier situación que le suceda y no tiene control de la mente, puede llegar a ser hasta peligroso. Por ese dicen que la emoción mata a la razón.

Las emociones, en la mayoría de los casos, generan una pasión desenfrenada que si no la controlas,  cuando llega el momento de razonar, ya es tarde. Te emocionaste y no te diste cuenta de lo que hiciste.

Te alegras porque te graduaste, porque te enamoras, porque logras algo y muchas cosas más. Por otro lado, te molestas porque no te salen las cosas como tú quieres. Te entristeces cuando sufres un desengaño o la muerte de un ser querido, esto te conlleva a dejarte sin ánimo y sin fuerzas que de no controlarse puede llevarte a una depresión. 

Como puedes ver, todas estas emociones y las otras como el miedo y la ira, si no tienes un control sobre las mismas, ten la seguridad que la emoción lapidará a la razón. La mente racional y la mente emocional conviven en nuestro cerebro como una sola, el cual debemos manejar adecuadamente para lograr el éxito, la prosperidad y lo que deseamos en nuestras vidas.

Las emociones razonadas y equilibradas,  son esenciales, a la hora de emprender. Te emocionas con la idea de iniciar una Startup, te imaginas que si logras establecer el negocio, te va a ir bien. Esa emoción te mantiene motivado a lograr lo que quieres,  impulsando la creatividad y las acciones a seguir.

La capacidad de una persona de motivarse, de auto motivarse, es lo que lo mantiene en el camino del éxito, pues la motivación es una exaltación, una alteración del ánimo a lo que se desea, es decir, la emoción misma.

La emoción para lograr algo debe ir acompañada de la acción. Muchas veces caemos en eso, mucha emoción, y más emoción  pero no actuamos. Por eso es muy importante tener conocimiento de nuestras propias emociones, y tener conocimiento de nuestras propias emociones es conocerse a uno mismo. Conocerse a uno mismo, es tener la capacidad de reconocer un sentimiento, un pensamiento, en el mismo momento en que aparece.

Si logras reconocer las emociones en su momento, sabes como la vas a manejar;  sabes como la vas a conducir para lograr lo que quieres, siendo clave para el éxito lograr hacerle seguimiento a lo que te llega a la mente y lo puedas controlar y ponerlo a tú disposición.

Pero, como lo señala Daniel Coleman en su Libro la Inteligencia Emocional:
“Cuando aparecen las pasiones, el equilibrio se rompe y la mente emocional desborda y secuestra a la mente racional.”

Si logras reconocer lo que te llega a la mente,  y logras controlar estos pensamientos, ten la seguridad que alcanzaras lo que te propones y podrás dirigir mejor tú vida. 

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